Me gusta utilizar la vista para verte,
que se refleje en tu mirada mi sonrisa
y seamos un todo iluminado y consecuente.
Me gusta buscar tus ojos y encontrarte
en la inquietud poderosa del recuerdo
porque entrar en tu visión es recordarte.
Me gusta convertirme en tu horizonte,
que mi mirada se cruce con la tuya
y dialogar con gestos que disloquen.
Me gusta conversar con tu silencio
e intercambiar contigo conveniencias,
disolver contiendas y compartir deseos.
Me gusta ser tu presente inmediato,
cómplice en consumir los tiempos
y con miradas repartir regalos.
Me gustan tus garbosos parpadeos,
versificando escenas con miradas,
convirtiendo en eterno lo concreto.