Los párpados son ventanas a la vida

Los párpados son ventanas a la vida
Y visten volantes flamencos en sus pestañas,
en épocas de juventud,
para lucir y lucirse con la mirada.
…Y protegen a sus ojos con perfecta exactitud
en su función de guardias de vigilancia
de unos órganos vitales que marcan la senectud.

Y se cierran y se abren cuando los sueños los llaman,
y vibran con sus aventuras,
con sus problemas se alarman,
tiemblan con sus temores, sus miedos;
en sus lágrimas se bañan
en máxima excitación.
Y en el reposo… se calman.

Cuando bailan los miradas, las pestañas
revolotean como colibrís venciendo gravedades,
y se visten de colores como pétalos de rosa,
como parte de unos ojos que transpiran complacencias,
y que disfrutan y gozan de plena salud ocular.

Pero el tiempo es infalible y, como el fruto desgrana,
él sella estancias y cancela predominios,
y culmina los estados de bonanza.
Los párpados, hijos del tiempo, se entristecen
y se pliegan, se endurecen y se cansan,
y arrastran sus pestañas con flaqueza,
porque el tiempo es infalible, pesa y manda.

Los párpados son ventanas a la vida